El cierre total de la distribución y comercialización de vehículos desde el pasado 16 de marzo, por la expansión de la pandemia del coronavirus y las restricciones del estado de alarma, ha supuesto, como era de esperar, un grave mazazo a las matriculaciones, colocando las cifras de marzo por debajo del nivel de los peores meses de la crisis económica. Todos los segmentos recortan sus ventas, pero las ventas de turismos y vehículos comerciales ligeros pierden casi dos tercios de sus ventas habituales. En el caso de los turismos, se ha pasado de comercializar una media de 4.500 unidades diarias a registrar jornadas con 200 entregas.



