Es invisible, pero está detrás del consumo, de la seguridad y del confort de tu coche. Se llama aerodinámica y estudia cómo se mueve el aire alrededor de objetos sólidos. En el mundo del automóvil, su aplicación es muy práctica: reducir la resistencia del coche al viento. Y todo ello se prueba en su templo, el túnel de viento. Así funciona.
- Un huracán en la sala: los coches se sitúan en el centro de un circuito cerrado por donde enormes ventiladores mueven el aire. En un entorno controlado, los vehículos se enfrentan a vientos de hasta 300 km/h mientras, a través de sensores, se estudian cada una de sus superficies. “El aire se mueve en círculos gracias a un rotor de 5 metros de diámetro equipado con 20 aspas. Cuando está a plena potencia nadie puede estar dentro del recinto ya que, literalmente, saldría volando”, comenta Stefan Auri, ingeniero del Túnel de Viento.





