Presentado a la prensa en otoño de 2002, paralelamente con el Ibiza III, el nuevo Córdoba seguía la misma filosofía de su antecesor, compartía estructura basica, motorización, suspensiones, frenos, equipamiento, etc; con su hermano de tres puertas y adoptaba la imagen con la marca española que trataba de resaltar sus valores esenciales: deportividad, dinamismo y calidad tecnológica.
El modelo suponía un claro avance en términos de estética, confort y seguridad, pero llegaba sin la versión SX de dos puertas ni tampoco la familiar de cuatro puertas denominada Vario, que SEAT había incluido en la primera generación del Córdoba.