Tres años, desde 1976 a 1979, fue el tiempo en el que fue producido el SEAT 128, un vehículo basado en el Fiat 128 berlinetta, pero que, al igual que el SEAT 1200 sport, tampoco tuvo una aceptación buena en un mercado que no estaba preparado para él. Su comercialización se extendió hasta 1981.
SEAT empleó un eslogan con el que pretendía llegar a la mayor cantidad de público, jugando con el doble sentido de la expresión 3P, que todos nosotros sabemos que significa “3 puertas”, pero que los responsables de marketing modificaron en el sentido de otorgarle una triple personalidad (como deportivo, como una berlina, y como un break, dada la particular trasera). Si bien, la consecución trasera estaba bastante bien conseguida, dándole un aspecto bastante deportivo, la sobriedad y lo macizo de la delantera nos daban un conjunto de “coche raro”, que no acabó de entrar por los ojos al gran público.
Estilísticamente hablando, nos encontramos con un frontal de doble faro con una parrilla cromada y unos paragolpes que le daban un aspecto muy macizo, línea lateral con la trasera muy tendida y coronada por tres pilotos independientes con cierta forma poligonal.
El interior presentaba una gran contradicción: su acabado era bastante bueno, pero no así su instrumentación y equipamiento, que no estaban a la altura, así como el diseño del interior. La climatización provenía del SEAT 127, y carecía de aireadores independientes, y los asientos resultaban algo pequeños. Además, la iluminación interior era escasa. Por el contrario, la habitabilidad resultaba más que correcta.
Mecánicamente, al igual que el 1200, su motor derivaba del que llevaba el SEAT 124, siendo ajustado para su colocación en una configuración delantera transversal. El motor, como ya hemos dicho, era el archiconocido cuatro cilindros de origen Lampredi, con árbol de levas lateral, con dos cilindradas. 1197 y 1438 cv., respectivamente. La potencia iba de los 67 cv. a los 77 cv. Por cierto, decir, que estos motores ya estaban abandonados por FIAT, que ya utilizaba motores SOHC y DOCH, con uno o dos árboles de levas en cabeza, mucho más modernos y eficientes.
Dinámicamente hablando, era un coche concebido para una conducción normal tirando a rápida, con un buen compromiso estabilidad-frenada, aunque no resultaba tan noble como otros modelos de la marca debido a la pérdida de la estabilizadora delantera, sin embargo, como contrapartida, se mejoraba el confort. El centro de gravedad estaba demasiado alto, quizá debido a la altura del tren delantero, muy criticada, que era seguramente lo que extrañaba a la gente que miraba el coche y que le notaba ese “pero” que resultó ser un lastre demasiado pesado para este coche. En cuanto a transmisión se refiere, se benefició de un sistema de embrague y cambio de marchas mejorado que también se incorporó al SPORT.
Las casi 32.000 unidades vendidas de este modelo, como ya hemos dicho, vinieron determinadas por su particular estética, algo indeterminada, pero también influyó su precio desorbitado respecto a lo que objetivamente ofrecía.
En fin, otro “fracaso más”, que no hizo sino agravar más una situación en la que SEAT se estaba introduciendo y que desembocaría en el abandono de la empresa FIAT a la marca española, y el posterior desembarco de “mamá VAG”, que marcaría el rumbo de SEAT hasta nuestros días.
Pero antes de esto pasaron más cosas, como ya veremos.
Firmado: DIOXIGENO






